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Rodrigo Carrasco: “Hoy los datos están en el corazón de las decisiones que toman las organizaciones”

13 de Mayo, 2026


El académico del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional y el Departamento de Ingeniería Industrial y Sistemas de la Escuela de Ingeniería fue designado recientemente para encabezar la nueva Dirección de Datos y Cómputo de la Vicerrectoría de Inteligencia Digital (VRID). El docente e investigador detalla la visión de esta unidad que ayudará a gestionar toda la capacidad de cómputo y datos que hoy existe en la UC: “Buscamos que los académicos tengan herramientas para desarrollar de mejor forma sus investigaciones, ya que existe un potencial fundamental por el lado interdisciplinario de conectar diferentes ámbitos”, señala.

Rodrigo Carrasco siempre sintió curiosidad por entender cómo funcionan las cosas. A los ocho años ya sabía programar, porque quería saber qué ocultaban los chips y circuitos de los computadores: “Tuve suerte, porque mi papá compró unos libros de programación y en la casa había un Atari 800XL. Con esas herramientas aprendí el lenguaje Basic y me puse a inventar cosas. Incluso elaboré un programa para que mi papá que era contador pudiera llevar un registro de las cuentas de la casa. En esa época ni siquiera había disquetes, todo se hacía en casetes”.

Esa fascinación por armar y desarmar cosas –“Cada vez me sobran menos piezas”, confiesa- no sólo lo llevó a estudiar ingeniería eléctrica en la Pontificia Universidad Católica de Chile. También lo condujo a obtener un doctorado en Investigación de Operaciones en la Universidad de Columbia (EEUU), para luego convertirse en profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez y, eventualmente, en académico del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional UC en cargo compartido con el Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Escuela de Ingeniería.

Hoy esa ruta lo ha llevado a ser designado en un rol clave a la cabeza de la nueva Dirección de Datos y Cómputo de la Vicerrectoría de Inteligencia Digital de la UC. “La Vicerrectoría aglomera múltiples temáticas desde el punto de vista tecnológico dentro de la universidad. Entre ellas, están todas las plataformas de datos y la capacidad de cómputo que tenemos en la UC. Por eso, la Vicerrectora Paula Aguirre junto con el rector Juan Carlos de la Llera decidieron que era importantísimo tener una unidad que pudiera gestionar y orquestar todo lo que existe en este ámbito en la universidad”, explica el académico.

Para Rodrigo Carrasco, esta estrategia es clave porque “hoy los datos están en el corazón de las decisiones que toman las organizaciones”. Esa visión se fue moldeando a lo largo de la trayectoria del académico, la cual abarca el uso de ciencia de datos y optimización matemática en áreas tan diversas como las operaciones del radiotelescopio ALMA en el desierto de Atacama y la gestión de las listas de espera oncológicas en el Hospital de La Florida. De hecho, en ese recinto el uso de ciencia de datos permitió triplicar las atenciones de pacientes en un año.

Rodrigo Carrasco (Crédito Karina Fuenzalida/UC).

“En el caso de ALMA una de las preguntas más complicadas es cómo ordenar miles de observaciones que se deben hacer durante unos cuantos meses. El personal a cargo mueve las antenas a lo largo del año, por lo que hay puntos en los cuales la resolución que alcanza el telescopio en su conjunto es el adecuado para un cierto proyecto que se quiere observar. Pero quizás no quieres hacer esa operación cuando tienes mucha resolución, porque es más de la que en realidad necesitas y hay otros proyectos que requieren ese nivel y quieres aprovecharlo en ese momento. ¿Cómo ordenas todo cuando tienes diferentes parámetros de la observación que deseas hacer y buscas tratar de ver lo más posible? Esa pregunta no es muy distinta si hablamos de múltiples pabellones y lo que intentas es, ojalá, ingresar la mayor cantidad de pacientes para poder atenderlos. Finalmente, son modelos de decisión complejos porque son cientos de miles de posibilidades, ya sea en hospitales o en observaciones astronómicas”, explica el investigador.

Datos para todos

Precisamente, la labor de la Dirección de Datos y Cómputo es ayudar a que las capacidades que existen en la UC potencien la labor de sus distintas áreas. “No hablamos sólo desde el punto de vista científico, sino que también de lo administrativo. Es decir, que todas las unidades de la UC pueden tener acceso a hacer cosas con sus datos para tomar mejores decisiones. Además, buscamos que los académicos que están haciendo estudios tengan herramientas tanto de cómputo como de ciencia de datos para desarrollar de mejor forma sus investigaciones, ya que existe un potencial fundamental por el lado interdisciplinario de conectar diferentes ámbitos”, señala Carrasco.

- ¿Cuáles son esas capacidades que existen hoy en la UC?

“A nivel de capacidad de cómputo, hay varias plataformas distribuidas en la universidad. Sus dueños son distintas unidades académicas, como Ingeniería, Astronomía y Ciencias Biológicas, entre otras. Pero además la universidad ha participado en diversos proyectos Fondequip, lo que ha permitido traer capacidad de cómputo a la universidad que es compartida internamente. Además, integramos el Laboratorio Nacional de Computación de Alto Rendimiento (NLHPC), el centro nacional de supercomputación en Chile donde somos un socio estratégico de esa organización que le entrega capacidad de cómputo a todos los académicos que quieran ocuparlo. Hay investigadores que ya han postulado proyectos para poder utilizarlo, pero su uso aún no es masivo. Justamente, parte de la labor de la dirección es impulsar el uso de las plataformas de las cuales somos parte”.

Entre esas instancias también está el Laboratorio de Supercómputo para Inteligencia Artificial (SCAI-Lab), enfocado en dotar a Chile de capacidades estratégicas para el procesamiento de grandes volúmenes de datos y el entrenamiento de modelos avanzados de IA, necesarios para enfrentar desafíos en áreas como minería, salud, energía, industria y servicios públicos. SCAI-Lab fue adjudicado en 2025 por la Corfo y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación a un consorcio formado por instituciones como la Universidad de Chile, el Centro de Modelamiento Matemático (CMM), la Pontificia Universidad Católica de Chile, REUNA, la Universidad de Concepción y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA). “Todas estas instituciones están aportando para liderar un centro de supercomputación enfocado en GPU, que sirve para desarrollar inteligencia artificial”, indica Rodrigo Carrasco.

- Además de todo este potencial, ¿Qué otras alternativas se están analizando para potenciar la labor de los investigadores?

“Tenemos un convenio con Microsoft, que nos da capacidad de cómputo en la nube. Amazon y Google también cuentan con plataformas similares. Lo que buscamos es ser un articulador para que los académicos puedan sacar provecho a esa capacidad de cómputo en la nube de estas grandes organizaciones en sus labores científicas. Otro ejemplo es el Portafolio Académico UC, el cual tiene los datos sobre qué generamos cada uno de nosotros como académicos, ya sean papers, presentaciones en congreso, proyectos que ganamos o cursos que dictamos. Eso es una fuente de información muy diversa, porque no es sólo para los profesores de ingeniería, sino que también para los de teología, arte, filosofía y muchas otras áreas”.

El académico es vacante compartida entre el IMC y el Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas (Crédito: Karina Fuenzalida/UC).

Rodrigo Carrasco menciona que bajo toda esta infraestructura y diversas iniciativas, subyace un pilar estratégico que al mismo tiempo representa un desafío: orquestar un ecosistema federado. “Esto significa establecer un marco de gobernanza institucional que asegure la calidad, la ética y la privacidad de la información, permitiendo que cada facultad mantenga el control sobre sus datos originales, pero bajo estándares que permitan cruzarla de forma segura con el resto de la universidad”.

En toda esta visión, uno de los proyectos estrella es la plataforma SAVIIA. Se lanzará próximamente y eventualmente permitirá obtener y administrar datos científicos y operativos directamente desde las instalaciones que conforman la Red de Centros y Estaciones Regionales UC (RCER) que opera desde la región de Tarapacá hasta Magallanes.

“Hemos logrado crear una plataforma en la nube que actualmente tiene los datos de todas las estaciones que están generando información y ya podemos ver cómo se podrían interconectar entre ellas para hacer trabajo interdisciplinario. Podríamos pensar en herramientas de inteligencia artificial o machine learning que ayuden a encontrar patrones. También se podrían generar preguntas científicas, que van a incentivar a que colegas de diferentes unidades digan por ejemplo ‘Mira, este geógrafo está trabajando en este tema’ y que luego aparezca un biólogo que responda ‘Me encantaría saber cómo ha afectado ese fenómeno geológico en este proceso biológico’. Gracias a que ellos tienen datos asociados a ese mismo fenómeno, pueden empezar a hacer trabajo interdisciplinario”, plantea Rodrigo Carrasco.

En el centro de ese trabajo operará un pequeño dispositivo en forma de caja, diseñado con la ayuda de estudiantes de diversas carreras que han colaborado como parte de sus investigaciones de pregrado y que actúa como un verdadero cerebro a distancia. “El aparato se preocupa de orquestar todos los datos de una estación. Hoy día está implementado en la Estación Patagonia y, por ejemplo, avisa que están listos los datos de una cámara trampa que acaba de captar algo y luego los manda a la plataforma en la nube. Incluso, gestiona la energía de la estación ya que en ese lugar durante el invierno hay apenas dos horas y media de luz solar. No podemos talar un bosque nativo para instalar múltiples paneles solares que hagan funcionar todo, por lo cual tienes que controlar la generación de electricidad para que haya conexión al sistema satelital Starlink o hacer funcionar los sensores”.

El dispositivo incluso ha captado la atención de Google, Microsoft y la Universidad de California (EE.UU.): “Todos han quedado impresionados, porque no se les había ocurrido. Lo ven como algo de gran valor para poder ocuparlo en otras zonas. Incluso, se podría soñar con que esta tecnología sea usada por una entidad como Conaf para monitoreo de variables ambientales en los parques nacionales”. El círculo virtuoso generado por SAVIIA no termina ahí, ya que los datos que vaya integrando podrán compartirse a través del proyecto de Ciencia Abierta que opera a través de instancias como las Bibliotecas UC.

“Cada cierto tiempo podríamos tener un paquete de datos disponible para cualquier persona del mundo que desee ocuparlo, con un identificador digital tipo DOI para citar al investigador correspondiente con nombre y apellido. Así el académico o académica que trabajó para crear el sensor, desarrollar un estudio o conseguir el financiamiento siempre va a quedar conectado a sus datos”, señala el académico IMC.


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