29 de Octubre, 2025
El primer virus diseñado íntegramente con inteligencia artificial abre un campo inédito en la biología sintética. Pero también exige definir los límites éticos, políticos y sociales de esta capacidad tecnológica.
Un modelo de IA logró generar el genoma completo de un bacteriófago, demostrando que las máquinas ya pueden “escribir” secuencias genéticas funcionales.
El hallazgo entusiasma a la ciencia, pero también plantea interrogantes de fondo, incluyendo qué significa crear vida asistida por algoritmos y quién decide hasta dónde se puede llegar.
Un equipo de Stanford y del Arc Institute desarrollaron un modelo de inteligencia artificial llamado EVO capaz de generar variantes completas del bacteriófago ÖX174. Este virus, con apenas 11genes y unas cinco mil letras de ADN, fue sintetizado y probado en bacterias E. coli, demostrando que los genomas “escritos” por IA no solo eran posibles en teoría, sino que funcionaban en la práctica.
“Fue bastante sorprendente simplemente ver esta esfera generada por IA”, comentó Brian Hie, director del laboratorio en el Arc Institute donde se realizó el estudio.
EL DESAFÍO ÉTICO
Más allá del logro técnico, lo que realmente está en juego es la capacidad inédita de la ciencia de diseñar genomas completos con ayuda de algoritmos. Aunque en este caso se trata de un virus simple y no de un organismo vivo, el hecho de que un modelo generativo pueda producir secuencias funcionales marca un antes y un después. El desafío ético implica averiguar qué significa que la IA pueda intervenir en la escritura misma del código de la vida.
“Cuando hablamos de inteligencia artificial capaz de diseñar genomas completos, no estamos solo creando nuevas herramientas; estamos participando en una reconfiguración profunda del poder de la ciencia sobre la vida. Y eso exige una ética a la altura del reto”, dice Gabriela Arriagada, académica del Instituto de Éticas Aplicadas e Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional de la Universidad Católica.
Gabriela Arriagada.
Aunque los investigadores aplicaron filtros de seguridad durante el entrenamiento del modelo, persiste la pregunta de qué ocurriría si estas herramientas cayeran en manos equivocadas. “Si alguien hiciera esto con viruela o ántrax, tendría serias preocupaciones”, dijo J. Craig Venter, pionero de la biología sintética que en 2003 lideró el primer ensamblaje de un genoma sintético completo.
Para Arriagada, además de la bioseguridad, el riesgo radica en el modo en que la ciencia avanza sin detenerse a evaluar las incertidumbres.
Fuente: El Mercurio